Responsabilidad legal
A nivel internacional, son varios los informes que ponen en evidencia la calidad de
los cuidados que reciben los pacientes en los hospitales (Francis, 2013), los efectos adversos ligados a la hospitalización (Kohm et al., 1999; Ministerio de Sanidad y Consumo, 2006) o plantean una serie de medidas para mejorar la calidad de
los cuidados (Institute of Medicine, 2010; Garling, 2008). En todos estos informes
se observa la presencia de los cuidados básicos, de un modo más o menos directo,
como un aspecto fundamental de los cuidados de enfermería y su relación con la
calidad de la asistencia, en cuanto a satisfacción y seguridad de los pacientes.
Existen sobrados motivos para afirmar que los profesionales de enfermería tienen
una responsabilidad para con los cuidados básicos de las personas que atienden,
aunque estos se deleguen en otros profesionales, pero ¿qué dice la legislación al
respecto?
En España, la Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de Ordenación de las Profesiones
Sanitarias expone en su artículo 7 que:
1. Corresponde, en general,
a los Diplomados sanitarios, dentro del ámbito de actuación para
que les faculta su correspondiente título, la prestación personal de los cuidados o los servicios propios de su competencia profesional en las distintas fases del proceso de atención
de salud, sin menoscabo de la competencia, responsabilidad y autonomía propias de los
distintos profesionales que intervienen en tal proceso.
2. Sin perjuicio
de las funciones que, de acuerdo con su titulación y competencia específica
corresponda desarrollar a cada profesional sanitario, ni de las que puedan desarrollar otros
profesionales, son funciones de cada una de las profesiones sanitarias de nivel Diplomado
las siguientes:
a) Enfermeros: corresponde a los Diplomados universitarios en Enfermería la dirección,
evaluación y prestación de los cuidados de Enfermería orientados a la promoción, mantenimiento y recuperación de la salud, así como a la prevención de enfermedades y
discapacidades.
Por otra parte, la Orden cin/2134/2008, de 3 de julio, por la que se establecen los
requisitos para la verificación de los títulos universitarios oficiales que habiliten
para el ejercicio de la profesión de enfermero, establece las competencias que deben ser adquiridas; entre ellas, pueden destacarse las siguientes:
a) Identificar, integrar y relacionar el concepto de salud y los cuidados, desde
una perspectiva histórica, para comprender la evolución del cuidado de enfermería.
b) Aplicar el proceso de enfermería para proporcionar y garantizar el bienestar
la calidad y seguridad a las personas atendidas
.
c) Dirigir, evaluar y prestar los cuidados integrales de enfermería al individuo,
la familia y la comunidad.
d) Conocer las alteraciones de salud del adulto, identificando las manifestaciones que aparecen en sus distintas fases. Identificar las necesidades de cuidado derivadas de los problemas de salud. Analizar los datos recogidos en la
valoración, priorizar los problemas del paciente adulto, establecer y ejecutar
el plan de cuidados y realizar su evaluación. Realizar las técnicas y procedimientos de cuidados de enfermería, estableciendo una relación terapéutica
con los enfermos y familiares. Seleccionar las intervenciones encaminadas a
tratar o prevenir los problemas derivados de las desviaciones de salud. Tener
una actitud cooperativa con los diferentes miembros del equipo.
En ambos textos se describe la responsabilidad de los profesionales de enfermería
con respecto a la valoración, planificación, ejecución y evaluación de los cuidados. Es evidente que al hablar de cuidados se incluyen tanto los cuidados básicos
como los derivados de la realización de técnicas más complejas. El hecho de que
los cuidados básicos se deleguen a otros miembros del equipo de cuidados (auxiliares de enfermería, celadores, etc.) no significa que no sean responsabilidad de
enfermería.
Cuidados básicos basados
en la evidencia :
Introducción
Se define la investigación científica como un intento de incrementar la suma de
lo que se conoce, usualmente referido como cuerpo de conocimientos, mediante
el descubrimiento de nuevos hechos y relaciones a través de un proceso de indagación sistemática y científica. Una definición más exhaustiva es la de Kerlinger
(1975): «La investigación científica es una investigación sistemática, controlada, empírica y crítica, de proposiciones hipotéticas sobre las supuestas relaciones
que existen entre fenómenos naturales». Esta definición aporta sobre la anterior
la presencia de dos notas características de la investigación científica, como son
su carácter crítico, antidogmático y el control que preside todo su proceso para
excluir el mayor número de explicaciones rivales. Sin embargo, no está exenta de
problemas, el principal: excluye la investigación con fines exploratorios, descriptivos, predictivos y evaluativos.
Es llamativo conocer que el término investigar en enfermería es un concepto que
no se define con frecuencia, de forma que muchos textos de investigación en enfermería pasan de largo ante este punto. Aun así, podemos encontrar diversas definiciones desde el año 1965. Estas definiciones van añadiendo características a
medida que se va desarrollando dicho concepto de investigación en enfermería,
aspectos como por ejemplo la salud, la promoción y la calidad de vida o la práctica
enfermera que pone especial énfasis en la educación y la gestión. En el año 1992
Notter y Hott realizaron la siguiente definición: «Investigación sistemática de la
práctica de la enfermería y del efecto de su práctica en el cuidado del paciente,
de la familia o la comunidad». Esta definición aporta por sí misma la connotación
reseñada de la práctica enfermera, sin distinción desglosada de dicha práctica. Por
lo tanto, se entiende que cualquier actividad de enfermería, sea de la índole que
sea, incluida la educación y la gestión o administración, se incluye comúnmente
en el término general de investigación en enfermería.
Talbot, en el año 1995 describe el concepto de investigación en enfermería como
crear y mantener una sólida base científica para la práctica de la enfermería. Esto
se logra mediante la generación y validación de conocimiento que promueva mejores resultados en los cuidados de los pacientes. En esta definición podemos añadir, de forma distintiva al resto, la referencia al método científico como método
para crear dicha base para la práctica enfermera.
D. Mena / V. M. González / A. Cervera / P. Salas / M. I. Orts - ISBN: 978-84-16356-30-0 30 Cuidados básicos de enfermería - UJI - DOI: http://dx.doi.org/10.6035/Sapientia108
Tres son las cuestiones más relevantes que se extraen de estas definiciones. En
primer lugar, la investigación en enfermería debe dirigirse a cuestiones relevantes
para los profesionales y debe desarrollar un cuerpo único de conocimientos para
la práctica de enfermería. En segundo lugar, se encuentra la diferenciación del
foco de la investigación, iniciada por Notter y Hott, e implícita en la mayoría de
las definiciones con distinto grado de importancia. Por un lado, encontraríamos
la investigación centrada en cuestiones relacionadas con la educación, administración, servicios de salud, etc., que repercuten indirectamente en la práctica de
enfermería. Y por otro lado, encontramos la investigación relacionada directamente con la práctica de enfermería, que estudiaría la mejora de los resultados
en los cuidados del paciente, familia o comunidad. En tercer lugar, la dimensión
interdisciplinaria de la investigación queda reflejada de manera explícita, ya que
existen aspectos del cuidado del paciente que están relacionados con otras disciplinas.
De esta forma, podemos distinguir dos prioridades básicas de la investigación en
enfermería:
a) Necesidad de desarrollar conocimiento para sostener la práctica.
b) Necesidad de salvar la separación entre la práctica y la investigación; de
forma que los hallazgos de la investigación sean canalizados a la práctica.
Etapas del proceso de investigación
Llegados a este punto, conocer las etapas del proceso de investigación se hace sustancial. Así, al desarrollar una investigación, las etapas que componen la misma son:
a) Fase conceptual: formularíamos y delimitaríamos el problema que queremos tratar. Realizaríamos una revisión de la literatura, crearíamos el marco
teórico sobre el que vamos a trabajar y formularíamos los objetivos, preguntas o hipótesis.
b) Fase de diseño y planificación: en esta segunda fase estableceríamos lo que
se conoce como plan metodológico. En él se especificaría el diseño de investigación; la población y muestra que van a formar parte de nuestro estudio;
las variables que vamos a tratar y considerar para el estudio; los métodos a
emplear para la obtención de datos (por ejemplo si vamos a usar una encuesta) y revisar el plan y ejecutar un estudio piloto si es necesario.
c) Fase empírica: en esta etapa es donde se pondría en marcha todo lo establecido en la segunda fase. De esta forma, aquí se llevaría a cabo la recogida de
datos y, además, se revisaría y prepararían los datos para su análisis.
d) Fase analítica: tras preparar los datos para su análisis, se explotarían los
mismos para intentar extraer el máximo partido de ellos, dando también
D. Mena / V. M. González / A. Cervera / P. Salas / M. I. Orts - ISBN: 978-84-16356-30-0 31 Cuidados básicos de enfermería - UJI - DOI: http://dx.doi.org/10.6035/Sapientia108
interpretación a los resultados obtenidos y elaborando aportaciones propias
a los mismos. Este proceso se llevaría a cabo en esta fase.
e) Fase de diseminación: en esta fase se lleva a cabo la comunicación de los
resultados, tras conocerse, pueden ser usados en la práctica si son de tal
relevancia que impliquen cambios notorios en la misma. Esta es la fase donde vamos a centrar nuestra atención durante esta exposición, debido a que
nuestro objetivo hoy aquí es aplicar la investigación a través de la pbe y para
aplicar dicha investigación deberemos conocer previamente cómo se disemina o difunde y cómo acceder a la misma.
No podemos proseguir, por tanto, sin definir la utilización misma de la investigación, dando por entendido que se trata de un proceso complejo con rasgos
políticos, organizacionales, socioeconómicos y actitudinales, por el que se incorporan los hallazgos o innovaciones a la práctica. Como se puede apreciar en esta
definición, la utilización de la investigación no viene delimitada únicamente por
lo que podríamos denominar coloquialmente como «tener ganas» (ganas por parte
del profesional de buscar, de averiguar, de preocuparse, de indagar) sino que esta
utilización viene determinada por una serie de factores en los que ahondaremos y
profundizaremos, para tratar de ser más conscientes de las variables que nos rodean y que favorecen o dificultan la llegada de la investigación a la práctica diaria
en enfermería.
En este proceso complejo del que tratamos, tenemos que ser conscientes que hay
autoras como Christine Hancock, secretaria general del Royal College of Nursing
of The United Kingdom, que en el año 1993 vertía sus opiniones acerca de la relevancia y la utilidad de investigar en enfermería y aportaban que «el progreso se
desplomará si la profesión no se renueva ni se fortalece continuamente con nuevo
conocimiento y nuevas ideas derivadas de la investigación». Así, observando y
analizando lo que diferentes autores aportan al respecto, podemos resumir que
todas estas declaraciones inciden en:
a) la importancia fundamental de la investigación para el desarrollo de una
profesión autónoma,
b) la necesidad de ejercer una práctica (incluida la gestión y la educación) fundamentada científicamente y validada por la investigación,
c) la necesidad de que los hallazgos de la investigación sean diseminados y
utilizados,
d) algunos autores enfatizan que la investigación no debe contemplarse como
algo extraordinario o un lujo, por si quedase todavía alguna duda. Existe, por
consiguiente, un elevado grado de acuerdo sobre la relevancia de la investigación y la finalidad de la misma.
Por desgracia, la incorporación de la investigación a la práctica clínica, depende
de muchos factores, unos podremos controlarlos de forma individual y otros no.
Pasamos ahora a ahondar en esos determinantes de la utilización de la investigación. En diversos estudios se determinan que las características organizacionales
explican entre un 80 y un 90 % del total de la varianza, mientras que los factores



Todavía no puedo creer que no sé por dónde empezar, mi nombre es Juan, tengo 36 años, me diagnosticaron herpes genital, perdí toda esperanza en la vida, pero como cualquier otra, todavía busqué un cura incluso en Internet y ahí es donde conocí al Dr. Ogala. No podía creerlo al principio, pero también mi conmoción después de la administración de sus medicamentos a base de hierbas. Estoy tan feliz de decir que ahora estoy curado. Necesito compartir este milagro. experiencia, así que les digo a todos los demás con enfermedades de herpes genital, por favor, para una vida mejor y un mejor entorno, póngase en contacto con el Dr. Ogala por correo electrónico: ogalasolutiontemple@gmail.com, también puede llamar o WhatsApp +2348052394128
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