instrumentos a utilizar:
La valoración del paciente es la primera etapa del proceso de cuidar, al que, de ahora en adelante vamos a determinar a través del método enfermero. El paralelismo que mantienen dicho proceso y el método científico nos permite identificar de manera inmediata las características de esta etapa y su finalidad: identificar las respuestas del sujeto ante una determinada situación o problema de salud. Podemos identificar en esta etapa seis niveles de recogida de datos a través de las cuales llegamos a alcanzar el objetivo propuesto. Estos seis niveles los podemos describir como: 1. Entrevista/amnesias. 2. Exploración: a) Física de cabeza a pies, localizando por aparatos y sistemas. b) Exploración neurológica. 3. Uso de herramientas de valoración biopsicosocial (test y encuestas):
a) Actividades básicas de la vida diaria:
b) Riesgo de úlceras por presión: .
c) Alteración cognitiva: . d) Riesgo de desnutrición:
e) Riesgo de exclusión social: apgar familiar.
f) Riesgo de caídas: Morse
4. Realización de pruebas diagnósticas y terapéuticas:
a) Toma de constantes.
b) Toma de muestras.
c) Diagnóstico por imagen.Valoración específica de procesos asistenciales.
Valoración específica de patologías. Tratar seis niveles distintos de recogida de datos, al inicio del proceso de cuidar a través del método enfermero, no es un capricho casual. Debemos ser conscientes de que no conocemos al nuevo usuario o paciente que se nos presenta y, por tanto, tenemos que indagar y valorar en todo aquello que pueda afectar a su proceso de salud-enfermedad, así, deberemos realizar una valoración lo más completa posible que incluya cada uno de los aspectos que nosotros consideramos relevantes reflejar y cada uno de los aspectos que el paciente considere importantes remarcar sobre su propio proceso. Es importante señalar que las actividades que el profesional de enfermería lleva a cabo durante esta etapa son actividades que se realizarán a lo largo de todo el método enfermero, lo que nos permite remarcar la afirmación de que la interdependencia existe entre las etapas. Esta característica de la valoración significa la confirmación de que las actividades que llevamos a cabo a lo largo de las etapas del proceso no se producen en un momento temporal concreto y aislado sino que se extienden a lo largo de todo el proceso. Por lo tanto, la valoración se utilizará para detectar un problema durante todas las fases, para obtener información sobre la respuesta del cliente a las acciones de la enfermera y, en la etapa de la evaluación, para comprobar si los objetivos han estado conseguidos. Kozier, Erb y Olivieri (1993) afirman que: «La valoración es un proceso continuado que la enfermera realiza en cada una de las etapas del proceso de atención de enfermería». La valoración nos permitirá obtener información que no solo nos ayudará a identificar problemas, sino que también nos mostrará cuáles son los cuidados que el sujeto se da a sí mismo y cómo dichos cuidados están incidiendo en su salud y bienestar. Un carácter más amplio tiene la definición de valoración que proponen Benavent, Ferrer i Francisco (2009) al afirmar que es «un método sistemático de recogida de datos que consiste en la apreciación del sujeto con la finalidad de identificar las respuestas que manifiesta en relación con las diversas circunstancias que le afectan». Las respuestas a las que se refieren los autores pueden indicarnos la existencia de un problema, la presencia de un factor etiológico, o
3. Planificación de los cuidados Esta etapa puede definirse como la agrupación de datos para establecer un juicio clínico sobre el problema o afección del paciente o, dicho de otro modo, para establecer un diagnóstico. Además, esta etapa incluye la formulación de objetivos mensurables, realistas y centrados en el paciente, que permitan proporcionar una atención personalizada y los procedimientos que permitirán alcanzar los objetivos propuestos. Identificar tanto los objetivos como los procedimientos a seguir para alcanzarlos, implica, de forma explícita la planificación de actividades para la consecución de objetivos, de esta forma, esta etapa lleva de forma intrínseca la planificación del método enfermero en función de las respuestas que el paciente haya ofrecido en la etapa de valoración. Diferentes autores definen la planificación como:
a) «Es el momento en que se determinará cómo brindar los cuidados de enfermería de forma organizada, individualizada y orientada a los objetivos». http://dx.doi.org/10.6035/Sapientia108
b) «Implica el desarrollo de estrategias diseñadas para reforzar las respuestas saludables del sujeto o evitar, reducir o corregir las respuestas insanas». Iyer, Taptich y Bernocchi-Losey (1997).
c) «El establecimiento de un plan de acción, en prever las etapas de su realización, las acciones que se han de llevar a cabo, los medios que hay que emplear y las precauciones que hay que adoptar, en pocas palabras, en pensar y organizar una estrategia de cuidados bien definida». M. Phaneuf, 1999. Dentro de la etapa de diagnóstico que estamos tratando, desarrollaremos por tanto:
1. Planificación: a) Guías y vías clínicas de cuidados b) Según la dependencia c) Cuidados técnicos 2. Respuestas humanas ante problemas de salud:
a) Alimentación
b) Higiene
c) Eliminación d) Movilidad
e) Respiración
f) Comunicación
g) Seguridad
h) Sexualidad/reproducción
Dependencias en cuidados básicos en función :
: a) Comida
b) Arreglo
c) Vestido
d) Baño/ducha
e) Deposición
f) Micción
g) Ir al retrete
h) Transferencia
i) Deambulan j)
Etapa de intervención:
La etapa de intervención, dentro del método científico, correspondería a la etapa de tratamiento de enfermería en el correspondiente método enfermero. Podemos definir esta etapa como el momento en el que la enfermera lleva a cabo las actividades programadas en la etapa de planificación o, como afirma Alfaro (2003): «Es poner en acción las estrategias enumeradas en el plan de atención; es la acción de enfermería que permite llegar al resultado deseado de los objetivos del cliente». Así, podemos observar que las intervenciones de enfermería son «cualquier tratamiento, basado en el criterio clínico y los conocimientos que el personal de enfermería lleva a cabo para mejorar la respuesta del paciente» (Bulechek, Butcher y Dochterman, 2008). Las intervenciones de enfermería sirven para:
a) Controlar el estado de salud.
b) Evitar, solucionar o controlar un problema.
c) Ayudar en las actividades de la vida diaria.
d) Promover una salud óptima y la independencia. De este modo, determinamos que los procedimientos a llevar a cabo en esta etapa de intervención son:
1. Procedimientos generales en cuidados básicos:
a) Mantenimiento de la máxima autonomía posible del paciente.
b) Supliéndola solo cuando sea necesario
.
c) Enseñanza de autocuidados a paciente y cuidador.
Procedimientos específicos por grupos
de procesos asistenciales dirigidos a solucionar los problemas, aumentar la independencia y fomentar los autocuidados. 3. Procedimientos específicos por patologías dirigidos a solucionar los problemas, aumentar la independencia y fomentar los autocuidados. 4. Procedimientos dirigidos a eliminar los peligros o disminuir el riesgo de cuidados básicos y específicos.
Evaluación de los cuidados
De acuerdo con Craven y Himle (1996), la evaluación de los cuidados consiste en «juzgar la eficacia de la atención de enfermería a la hora de alcanzar los objetivos y resultados del paciente en función de cómo responde este ante las intervenciones». El propósito de la evaluación es establecer criterios sobre la evolución del paciente, analizar la eficacia de los cuidados de enfermería, revisar las posibles áreas de colaboración con otros profesionales de la atención sanitaria y la derivación a dicho profesionales, y controlar la calidad de la atención de enfermería y su efecto en el paciente (Alfaro-LeFevre). El personal de enfermería valora tanto los factores favorables para alcanzar dichos objetivos como los obstáculos, considerando que «los objetivos pueden alcanzarse por completo, parcialmente o no lograrse; además, pueden aparecer nuevos problemas por el camino», tal y como afirma Alfaro-LeFevre (1996), ya que la evaluación debe ser una acción continua y formal que está presente a lo largo de todo el proceso del método enfermero, así es parte integral de cada una de las etapas vistas hasta ahora. Concreta mente, en atención especializada, para evaluar el trabajo llevado a cabo, valoraremos:
a) Indicadores generales hospitalarios: estancia media, estancia media ajustada, mortalidad, recaídas, índice de frecuentación, etc.
b) Indicadores hospitalarios de calidad de los servicios de enfermería: upp, caídas, infección nosocomial, nivel de dependencia, desnutrición, complicaciones del catéter vesical, etc
.c) Indicadores específicos en servicios especiales: uci, urgencias y quirófano
Los cuidados básicos:
definiciones Introducción El origen de los cuidados básicos de enfermería se encuentra en el origen de la propia humanidad, es decir, en las necesidades de alimentación, higiene, eliminación o seguridad que el ser humano tiene como tal y que se ven afectadas, o alteradas, en caso de enfermedad. Desde la prehistoria han existido diferentes grupos de personas que han asumido la cobertura de estas necesidades en las personas enfermas o con incapacidades. La evolución de estos colectivos han llevado a la profesionalizan del cuidado, cuyo máximo exponente en la actualidad es la enfermería. El objetivo de este tema es conocer el concepto de cuidados básicos, identificándolos como parte fundamental del cuidado y responsabilidad de los profesionales de enfermería. 1. Definición de cuidados básicos de enfermería El concepto de cuidados básicos de enfermería ha sido fuente de debate durante muchos años. Por una parte, al observar diferentes teorías y modelos de enfermería desarrolladas por autoras de prestigio como F. Nightingale (1980), V. Henderson (1978), D. Orem (citada por Crisp et al., 2009) o N. Roper (1983), los cuidados básicos aparecen como una parte fundamental de la enfermería . Por otra parte, en la práctica asistencial los profesionales eluden esta responsabilidad, delegando estas tareas en otros colectivos con menor nivel académico, y la investigación en enfermería explora la eficacia de procedimientos técnicos, relegando los cuidados básicos a un segundo plano.
Vestirse, asearse, comer o ir al baño son actividades de la vida diaria, cotidianas y habituales, que las personas ejecutan de modo independiente, sabiendo cómo hacerlo y las posibles consecuencias de no hacerlo correctamente. En otras palabras, puede decirse que los cuidados básicos forman parte de un conocimiento tácito que se transmite de generación en generación. Pero, ¿qué ocurre cuando una persona se ve afectada por un problema de salud? ¿mantiene ese nivel de independencia para ejecutar todos o algunos de esos autocuidados?, o por el contrario ¿va a necesitar la ayuda de otros para ello? Talens y Casabona aportan que los cuidados básicos (2013) de enfermería deben entenderse como aquellas acciones/actividades generales y comunes que realizan las enfermeras sobre cualquier individuo que se encuentre ingresado en una unidad hospitalaria, con independencia del problema de salud que motivó su ingreso. Son acciones para las que estar capacitadas por sus conocimientos de enfermería y legitimadas por su titulación en enfermería. Siguiendo a Kitson et al. (2010) los cuidados básicos de enfermería pueden definirse como los cuidados que requiere cualquier persona, sea cual sea su diagnóstico médico y complementando el tratamiento médico prescrito. Además hay que tener en cuenta que estos cuidados son aplicables en cualquier medio: el hogar, el hospital, la escuela, etc. Por lo tanto, aplicar los cuidados básicos de enfermería consiste en atender al individuo, sano o enfermo, en la ejecución de aquellas actividades que contribuyen a su salud o al restablecimiento de la misma; teniendo en cuenta que siempre debemos dirigir a la persona hacia el mayor grado de independencia posible.
Los cuidados pueden clasificarse en cuidados directos y cuidados indirectos:
1. Los cuidados indirectos:
son aquellos relacionados con el entorno del paciente y cuestiones organizativas como comunicación con otras unidades, gestión de traslados, relaciones con la atención primaria de salud, actividades multidisciplinares, sesiones clínicas, etc.
2. Los cuidados directos:
son aquellos que se realizan directamente sobre los pacientes. A su vez, se dividen en: a) Cuidados técnicos: en general, se asocian a las enfermedades que motivaron el ingreso y su tratamiento, e implican la realización de procedimientos instrumentales b) Cuidados específicos relacionados con la hospitalización: son responsabilidad de los servicios de enfermería, están orientados hacia la seguridad de las personas y se relacionan con la pérdida de autonomía. Requieren de procedimientos y técnicas específicas dirigidas a la cobertura de los cuidados básicos y la prevención de efectos adversos (úlceras por presión, caídas, adherencia al tratamiento, etc.). Pero ¿qué visión tienen las enfermeras de los cuidados en los servicios de hospitalización? Talens Belén y Casabona Martinez (2013) concluyen en su estudio que: Entre las enfermeras asistenciales está presente una ambigüedad conceptual en torno al significado de los cuidados de Enfermería. Reducir la práctica clínica y asistencial a la mera ejecución de técnicas y actividades conduce a una percepción distorsionada de los cuidados de Enfermería, en plena oposición a su naturaleza holista. La naturaleza de los cuidados de Enfermería ha de estar presente en todas las acciones, actividades y técnicas que la enfermera dirige al paciente, como marca de identidad enfermera. Integrar tales actividades y técnicas como ente constitutivo de los cuidados de Enfermería precisa de la existencia de interrelación enfermera-paciente, la cual permite establecer e identificar las necesidades de los pacientes en todas sus dimensiones, con el fin de contribuir a satisfacerlas. El juicio clínico, lo posibilitan conocimientos procedentes de la ciencia biomédica y de las humanidades, que permita el pensamiento y criterio reflexivo. Finalmente, tales acciones y técnicas han de ser autonomía y competencia profesional de la enfermera. Supeditar la Enfermería a la mera ejecución de técnicas supone una amenaza para los propios fundamentos y principios de la profesión y disciplina enfermera. A día de hoy, técnicas realizadas recientemente por enfermeras, son realizadas legítimamente por otros estamentos profesionales. Para que una técnica sea autónoma de Enfermería y no pueda ser reclamada por otro estamento profesional ha de estar integrada en los cuidados de Enfermería. Como hemos visto, a pesar de los esfuerzos de las principales teóricas por articular el cuerpo de conocimientos propio de la enfermería a partir de los cuidados básicos, pero no parece que los profesionales asuman esta responsabilidad. La formación en enfermería se ha llevado a cabo durante mucho tiempo desde una perspectiva técnica (centrada en la capacidad de ejecutar procedimientos), biomédica (centrada en la patología y no en la persona) y subordinada a otros profesionales. Este hecho, unido a otros como la delegación de tareas o las rutinas de trabajo, hace que los nuevos profesionales, con una formación más amplia basada en los fundamentos del cuidado, se vean engullidos por un sistema productivo basad




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