martes, 20 de agosto de 2019

CUIDADOS DE ENFERMERÍA

Cuidados básicos en la movilidad

 Introducción:


 La capacidad de moverse tiene estrecha relación con la satisfacción del resto de las necesidades humanas básicas. El ejercicio regular contribuye al funcionamiento saludable de cada sistema corporal. Por el contrario, la falta de ejercicio y la inmovilidad afectan en forma negativa todos los aparatos y sistemas. De esta forma, la enfermería debe favorecer la actividad y el ejercicio para brindar el bienestar, prevenir la enfermedad y restablecer la salud. En este apartado trataremos varios puntos referentes a la movilidad de los pacientes. En primer lugar y antes de iniciar la manipulación de pacientes trataremos de nuestra propia higiene postural, debido a que la carencia de la misma o la inadecuación de nuestros movimientos provoca, a largo plazo, un malestar que es causa de incapacidades temporales y dificultades que acarrean problemas no sólo en nuestra vida profesional, sino también personal. Tras tratar este apartado, describiremos las posiciones más frecuentes de los pacientes encamados, su movilización (tanto si son parcialmente dependientes, como si son totalmente dependientes) y cómo realizar transferencias de un paciente. Además, debemos tener en cuenta de que todo ello se encuentra englobado dentro del marco propio de la seguridad del propio paciente y, por supuesto, entre otras cosas, está dirigido a prevenir las úlceras por presión o úlceras por decúbito. 1. Higiene postural La higiene es la rama de la medicina que tiene por objeto la conservación de la salud y la prevención de enfermedades. La higiene postural es el estudio de la profilaxis y de la corrección de las posturas incorrectas en las actividades (cotidianas y profesionales) del individuo. Analiza las posturas habituales, tales como estar sentado frente al ordenador, estudiando o cualquier otra postura que se mantenga durante largos períodos de tiempo, y dicta una serie de normas que debemos adoptar para que esa postura no nos produzca fatiga ni lesiones. El personal de enfermería, en su trabajo diario, tiene que manipular cargas con bastante frecuencia o movilizar enfermos. Estas cargas suponen un riesgo de lesiones dorso-lumbares muy elevado si no se realizan correctamente. La manipulación manual de toda carga que pese más de tres kilos puede suponer riesgo dorso-lumbar, puesto que, aunque parezca una carga pequeña, manipulada con unas malas condiciones ergonómicas (alejada del cuerpo, con giros de tronco, con un centro de gravedad desplazado o poco estable, etc.), podría generar un impacto que hay que evitar. La mecánica corporal es el uso apropiado de nuestro sistema músculo-esquelético con el fin de evitar lesiones, al realizar las actividades profesionales o de nuestra vida diaria. Esta mecánica corporal tiene unas normas o recomendaciones cuyo fin es evitar la fatiga y las lesiones a corto y largo plazo y está relacionada, sobre todo, con el ámbito labora









La espalda :

 La columna vertebral Entre las funciones que realiza la columna vertebral encontramos que: sirve como elemento de sostén para el cráneo; proporciona protección a la médula espinal; permite desplazarse en posición de pie sin perder el equilibrio, por lo tanto, proporciona estabilidad; y da flexibilidad a los movimientos, permitiendo que sean en todas direcciones. Anatómicamente, conocemos que la columna está compuesta por: 7 vértebras cervicales, 12 torácicas, 5 vértebras lumbares, el sacro y el coxis. Entre las vértebras se encuentran los discos intervertebrales que le dan mayor flexibilidad. Por último, como característica, de frente la columna aparenta ser rectilínea, pero vista desde un eje lateral se aprecian sus curvaturas. Estas curvaturas normales o fisiológicas del eje cráneo-cauda
a) Lordosis cervical
b)Cifosis dorsal
c) Lordosis lumbar
d) Curva sacra


Vértebras y articulaciones vertebrales

 Todas las vértebras, estructuralmente, están formadas por dos elementos básicos: cuerpo vertebral y sus apófisis. Las apófisis son las prolongaciones óseas que forman articulaciones entre las diferentes vértebras y permiten su movimiento. Las vértebras se articulan unas con otras y ello permite el movimiento, pero debemos saber que no todas las articulaciones vertebrales tienen la misma movilidad, ya que las vértebras torácicas o dorsales son menos móviles. Las articulaciones entre las vértebras lumbares permiten movimientos más amplios, exceptuando el que se produce hacia atrás, que es más limitad

Las vértebras soportan dos terceras partes del peso del cuerpo y sobre ellas recae gran parte de los movimientos que realizamos. Así, los cuidadores tienen que proteger esta zona para prevenir las lumbalgias, dado que esta lesión puede llegar a ser muy incapacitante. Todas estas articulaciones están recubiertas de ligamentos que las protegen y fijan dando estabilidad.

El disco intervertebral:


 El disco invertebrada se sitúa entre los cuerpos vertebrales, amortiguando las presiones que recaen sobre la columna. Tiene la forma de almohadilla y está formado por cartílago, y en su centro se encuentra el núcleo que amortigua las presiones. Su desplazamiento o salida puede provocar hernias fiscales


.La postura :
Es la forma en que cada uno coloca su cuerpo y lo mantiene para que no caiga por la atracción de la gravedad. La postura corporal correcta sería aquella en la que se cumplen una serie de normas que aseguran una buena distribución del peso del cuerpo y que facilitan el esfuerzo de los músculos, para sostenerlo o para realizar una acción. La postura corporal deficiente puede desencadenarse por una mala colocación, al trasladar a la persona en situación de dependencia, también por la colocación incorrecta en las propias tareas del día a día. Las malas posturas corporales están relacionadas con la aparición del dolor de espalda y también con dolores y molestias de las articulaciones de las extremidades. El entorno psicosocial en que se desarrolla la actividad también influye en la postura. Existe una interrelación entre la postura y el estado psíquico individual, el estrés, y la percepción del dolor y de la fatiga. Además, las alteraciones posturales pueden estar provocadas por los elementos del entorno cuando están mal situados (silla, mesa...), son inadecuados (temperatura ambiental, luminosidad...), la falta de ergonomía, y todo ello obliga a forzar o modificar las condiciones biomecánicas correctas









Normas biomecánicas

 son normas básicas en las que el cuidador se debe basar para la realización de las movilizaciones y transferencias de la persona en situación de dependencia y en las actividades de la vida diaria, tanto las propias y como las de la persona a la que ayuda. Se pueden resumir estas normas biomecánicas en: a) Planificar el trabajo a realizar y la distancia a recorrer si estuviésemos cargando una carga. b) Despejar el camino a recorrer, si lo hubiera.


c) Colocar bien los pies: apoyados firmemente en el suelo, de manera estable, separados ligeramente uno de otro y más adelantado el pie en dirección al movimiento.

d) Mantener la espalda recta.

e) Flexionar las piernas.

f) Aproximar el cuerpo de la persona a la que se está ayudando. Cuando hay que mover a una persona en situación de dependencia, se debe mantener su cuerpo muy cerca del propio cuerpo, así se reparte mejor la carga.

g) Seguridad en el agarre. El cuidador debe sujetar firmemente a la persona en situación de dependencia para evitar caídas.

 h) Ampliar la base de sustentación del cuidador. Los pies de la persona que ayuda deben estar separados para aumentar el equilibrio, dirigiendo una de las puntas de los pies en la dirección del movimiento y la otra ligeramente flexionada para realizar el desplazamiento con las piernas y no forzar la espalda.

i) Sincronizar movimientos. Se debe crear un contrapeso al trasladar a la persona, realizando los movimientos al mismo tiempo, persona en situación de dependencia y persona cuidadora. Así se reduce su peso a menos de la mitad.





 Higiene postural en la vida diaria Mantener una adecuada higiene postural en la vida cotidiana y en el trabajo es adecuado para evitar problemas de salud relacionados. En este apartado veremos cómo hacerlo a través de actividades de la vida cotidiana: 1. Levantarse de la cama: Cualquier persona que todavía conserva cierta independencia en esta tarea debería considerar las siguientes normas.
a) Nunca sentarse directamente en la cama
b) Colóquese de lado lo más cerca posible del borde de la cama.
c) Saque las piernas fuera de la cama, a la vez que con ayuda del codo que queda más cercano al canto de la cama se apoya para ayudar a incorporar el tronco.
d) Con ayuda del otro brazo terminar de incorporar el tronco hasta quedar sentado en el borde de la cama. 
e) Para las personas en situación de dependencia en ocasiones es necesario hacerlo despacio o esperar unos minutos antes de levantarse para evitar mareos y posibles caídas.

 Aseo personal: 

Se debe evitar la inclinación de tronco hacia delante con extensión de rodillas, ya que esta postura resulta muy perjudicial para la espalda, para ello:

a) Frente al lavabo, si se necesita inclinarse hacia delante, mantenga siempre las rodillas algo flexionadas a la vez que una de las piernas está por delante de la otra (en posición de dar un paso). Además, puede ir alternando una pierna con otra.

b) Mientras dure el aseo en el lavabo: se puede apoyar la

c) Si se está duchando: mantenga la espalda recta, sin inclinación hacia delante y flexione ligeramente las rodillas, mirando hacia el lugar donde está colocada la ducha. Así evitará una hiperlordosis en la columna vertebral.

d) Lavarse la cabeza: si lo hace mientras se ducha puede estar forzando su columna. Lo correcto para lavarla sería hacerlo fuera de la bañera, de rodillas e introduciendo la cabeza en ella. Pero esta posición no pueden realizarla muchas personas a determinadas edades, entonces el lavado de cabeza será mejor hacerlo dentro de la bañera con una pierna más adelantada que la otra y siempre manteniendo la espalda lo más recta posible, sin sobrecargarla. 3. Vestido: A la hora de vestirse se intentarán evitar los desequilibrios. Para ello, no se vista la parte inferior de pie y sin apoyo en la columna. Podría caerse.
 a) La mejor posición para el vestido de la parte inferior es sentado y luego, levantarse para acabar de colocar la prenda.
b) Si no existe la posibilidad de una silla en la habitación donde se viste, puede hacerse estando sentado en la cama, pero si tiene una buena estabilidad y equilibrio.
c) Cuando se está de pie hay que buscar un apoyo fijo para su espalda, como la pared. Esto evitará que se incline la espalda hacia delante sobrecargándola. 4
. Cómo permanecer sentado: 
Es una de las posturas más frecuentes de la vida diaria. Hay que tener en cuenta que se requiere de un mobiliario adecuado para poder tener una correcta posición en esta postura. La altura de la silla debe ser lo suficientemente baja como para poder apoyar los pies en el suelo; el respaldo debe dejar apoyar correctamente la zona lumbar, ya que esta zona es la que más suele sufrir si se está mal sentado; por último, la silla debería tener reposabrazos para apoyar y ayudar a mantener la posición. La forma correcta para permanecer sentado sería:
 a) Siéntese lo más atrás posible, apoyando la espalda contra el respaldo.
 b) Evite realizar torsiones sobre la columna. No gire los hombros sin dejar que giren en el mismo sentido las caderas. A veces, desde sentado se quieren coger cosas que están al lado. Si para cogerlas se hace torsión de la columna, se favorece la aparición de lesiones que pueden provocar la aparición de dolor.
c) Evite las posturas prolongadas. Vaya cambiando de postura, ande cada 50 minutos para evitar lesiones en la zona glútea y sacra.

. Cómo cargar pesos: 

No se debe inclinar el tronco con las piernas en extensión, ni girar con el peso separado de su cuerpo. Además: a) Mantenga la espalda recta.

b) Flexione las rodillas y caderas.

 c) Sujete a la persona o el peso que esté transfiriendo lo más cerca posible de su cuerpo.
d) Mientras realiza el esfuerzo de elevación del peso, pase sus piernas de flexión a extensión. Evite         realizar este esfuerzo con la espalda inclinada hacia delante.
 e) No eleve el peso que transporte por encima del pecho.

 f) Traslade a la persona lo más cerca posible de su cuerpo, desplazándose usted con las rodillas ligeramente flexionadas para no sobrecargar la columna.









. Posiciones de los pacientes encamados 

Los pacientes que están encamados pueden adoptar diversas posiciones en función de si se trata de parte de un plan de cambios posturales, de realizar alguna de las diversas técnicas de exploración médica que se pueden llevar a cabo, de facilitar intervenciones quirúrgicas o, simplemente, de buscar la mayor comodidad posible para el paciente. Las posiciones más habituales en las que podemos colocar a un paciente se han dividido clásicamente en no quirúrgicas y quirúrgicas, aunque en cualquiera de ellas se pueden realizar determinadas técnicas quirúrgicas.
 . Posiciones para estancia en la cama

y cambios posturales no quirúrgicos Estas posiciones, aunque se pueden usar para técnicas quirúrgicas y exploraciones, se emplean habitualmente para la estancia del paciente en la cama durante largos períodos de tiempo. Para ello se intenta planificar un plan de cuidados en el que se procura que la presión producida en ciertos puntos, debido a la postura, no llegue a producir lesiones. Además, se busca el mayor confort para el paciente. Todo ello es lo que se conoce como plan de cambios posturales. Estos cambios deben ser planificados por el equipo de enfermería siguiendo las necesidades del paciente y teniendo en cuenta las limitaciones propias de su patología. El objetivo fundamental del plan de cambios posturales es limitar el tiempo que una zona concreta del cuerpo se encuentra comprimida debido al peso del propio cuerpo, pues esta presión produce una reducción de la circulación sanguínea y, por lo tanto, anoxia en los tejidos, facilitando la aparición de necrosis hística y úlceras. El tiempo aconsejado para que un paciente esté en una misma posición es de dos o tres horas como máximo, para evitar las posibles complicaciones nombradas. Este será el tiempo que tendremos en cuenta a la hora de planificar un plan de cambios posturales.
.
Decúbito supino o dorsal:

 En esta posición el paciente está acostado sobre su espalda, los miembros extendidos en una posición cómoda y con las manos en pronación.










En el caso de un plan de cambios posturales:
en el que el paciente pase en la misma posición un tiempo prolongado, se pueden poner apoyos y descargas para conseguir una buena alineación corporal y reducir la presión en zonas de riesgo. Para estos apoyos, normalmente, se hará uso de almohadas y toallas, las cuales en esta posición se dispondrán en:
a) Una almohada debajo de cuello y de los hombros, para evitar la hiperextensión del cuello y reducir la presión en la zona occipital.

b) Una pequeña almohada o toalla enrollada en la zona lumbar para decargar la zona y mantener la curvatura lumbar.

c) Una toalla enrollada debajo del borde de las caderas y los muslos, para evitar la rotación externa del fémur.

d) Una pequeña almohada debajo del hueco poplíteo, para disminuir la tensión en las piernas

.
 e) Una pequeña almohada, debaja del tercio inferior de las piernas, para evitar la presión en los talones.

f) Un tope en la planta de los pies para mantenerlos en posición fisiológica (90º) y evitar así el pie equino. Esta posición está indicada: como posición de encamado; como parte de un plan de cambios posturales; para la exploración del tórax, abdomen y miembros; y en postoperatorios






Decúbito lateral derecho o izquierdo:

 El paciente está acostado sobre un lateral; la pierna inferior está extendida y la superior ligeramente adelantada y flexionada; el hombro inferior levemente adelantado, para que no se cargue el peso sobre él, y con el brazo extendido o flexionado; por último, el brazo superior adelantado y en flexión para que no apoye sobre el tórax.Como apoyos y descargas se pondrían:
 a) Una almohada debajo de la cabeza, para mantenerla alineada.

b) Una almohada doblada debajo del brazo superior para mantenerlo alineado y fuera del tórax.

 c) Una almohada en la espalda para mantener la alineación del cuerpo.

 d) Una almohada debajo de la pierna superior para mantenerla alineada. Esta posición está recomendada como posición de encamado y como parte de un plan de cambios posturales; para la administración de enemas (decúbito lateral izquierdo) y medicaciones vía rectal; para la higiene del paciente encamado; para hacer la cama estando ocupada; y para fisioterapia respiratoria







Decúbito prono o ventral :

El paciente está tumbado sobre su tórax y abdomen con la cabeza hacia un lado y las piernas estiradas. Los brazos pueden estar estirados a lo largo del cuerpo o flexionados por los codos con las palmas de las manos hacia abajo. Como apoyo y descargas se colocan:
 a) Una almohada debajo de la cabeza y de los hombros para disminuir la presión en la cara y en el tórax, facilitando la respiración y disminuyendo la presión en las mamas en el caso de mujeres.
b) Una almohada debajo de las caderas y el abdomen, para alinear la columna, disminuyendo la curvatura lumbar.

c) Un pequeño cojín debajo del tercio inferior de los muslos para disminuir la presión en las rodillas. Una almohada debajo de los tobillos para evitar el pie equino. Aunque esta postura no es muy habitual verla en el ámbito hospitalario, se debe conocer que esta postura está indicada como parte de un plan de cambios posturales; en la cirugía dorsal; en exploraciones de espalda y para proporcionar masajes.  Sims, semiprona o posición inglesa Es una posición intermedia entre el decúbito lateral y el decúbito prono en la que el paciente está tumbado a unos 45º entre estas dos posturas y se apoya sobre el lateral del tórax y la parte anterior de la cadera. El brazo inferior se encuentra extendido hacia atrás con la palma de la mano hacia arriba, y el brazo superior en flexión con la palma de la mano hacia delante y ligeramente separado del cuerpo. La pierna inferior está estirada o en ligera flexión y la pierna superior en flexión más adelantada que la inferior

. Como apoyos y descargar:

 se colocan:

 a) Una almohada debajo de la cabeza para que el cuello esté perfectamente alineado.

b) Una almohada debajo del hombro y el brazo superior, para que el tórax no se vaya hacia prono y el brazo esté alineado con el cuerpo.

c) Una almohada debajo de la cadera y la pierna superior, para que la cadera no descienda hacia prono y la pierna superior esté alineada. Se recomienda usar esta posición en pacientes inconscientes, dado que se considera la posición de seguridad; para la administración de medicamentos vía rectal; para el sondaje y examen rectal y como parte de un plan de cambios posturales.

Fowler:

El paciente se encuentra en decúbito supino con la cabecera de la cama elevada a 45º, los brazos pueden estar sobre el abdomen o a los lados, encima de una almohada, y las piernas extendidas en ligera flexión. Esta es la posición en la que el paciente pasa la mayor parte del tiempo si no hay contraindicación.
Como apoyos y descargas se colocan:
a) Una almohada debajo de la cabeza para aumentar la comodidad del paciente

b) Un cojín debajo de cada brazo para que estén ligermente elevados y reducir así la tensión en los hombros, evitando los edemas.

c) Una almohada debajo de las rodillas para disminuir la tensión en los músculos de la pierna. Esta posición está indicada en pacientes con problemas respiratorios o cardíacos, ya que favorece la ventilación; o como parte de un plan de cambios posturales, para que el paciente pueda comer, beber, leer, etc.; también para exploraciones de tórax o cara; y para la administración de medicación por vía oral






Posiciones de exploración,:


tratamientos médicos o quirúrgicos Las posiciones quirúrgicas se emplean fundamentalmente para exploraciones médicas o para facilitar el acceso quirúrgico, nunca como parte de un plan de cambios posturales. Por lo tanto, una vez terminada la exploración, se deberá posicionar al paciente en cualquiera de las posiciones vistas anteriormente. Puesto que la tensión y la presión realizadas se producen durante un corto período de tiempo, no hay riesgo de que se produzcan lesiones, por lo que habitualmente no es necesario utilizar almohadas en estas posiciones. Las posiciones que pasaremos a tratar son ginecológica o de litotomía, Trendelenburg, anti-Trendelenburg, genupectoral, Roser o Proetz y posición para punción lumbar. P











Anti-Tredelenburg, Trendelenburg:

inversa o de Morestin En esta posición el paciente se sitúa en decúbito supino, en un plano inclinado, con la cabeza más alta que los pies, es decir, con la posición contraria al Trendelenburg. Esta posición está indicada para evitar problemas de reflujo gástrico; en pacientes con problemas respiratorios en los que no pueda usarse la posición Fowler y en ciertas intervenciones


 Posición de Kraske :

Es una modificación de la posición prona. La mesa quirúrgica se flexiona en un ángulo que puede ser moderado o severo, según el abordaje quirúrgico que sea necesario. Hay que almohadillar muy bien las zonas de la cresta ilíaca y la cadera, ya que la mesa se angula en dicha zona. Esta posición se utiliza para procedimientos quirúrgicos en la zona rectal y coccígea. Debido a la postura descendente se produce un estancamiento venoso de la zona cefálica y caudal. Por ello, es muy importante regresar al paciente a la posición horizontal, de esta forma se evitarán problemas secundarios. 2.2.13. Posición renal

Una variante de la posición lateral es la posición renal. El paciente se coloca en posición lateral, pero de modo que la región renal coincida con la división de la mesa de operaciones. Se flexiona ligeramente la mesa al nivel de la cresta ilíaca, para que el elevador del cuerpo se pueda subir tanto como se desee, para aumentar el espacio entre las costillas inferiores y la cresta ilíaca. Se colocará una correa sobre la cadera para estabilizar al paciente. El brazo de arriba se apoya en un soporte de brazos. La pierna de abajo está más flexionada que la de arriba, situando una almohada entre las mismas. Esta posición se emplea sobre todo en intervenciones de riñón, ya que se consigue elevar el punto quirúrgico. Efectos de la inmovilidad en el cuerpo La inmovilidad de los pacientes tiene ciertos efectos adversos. Las consecuencias de estos efectos adversos pueden medirse de forma clara a través de ciertos signos físicos pero, es de conocer, que la inmovilidad en sí misma tiene también ciertos efectos a nivel psicológico que muchas veces son más complicados de determinar.
  Los principales efectos adversos de la inmovilidad pueden detallarse en:

a) Disminución de la fuerza y tono musculares, disminución del tamaño de los músculos.

b) Disminución de la movilidad y flexibilidad articulares.

c) Limitación de la fortaleza e intolerancia a la actividad
.
d) Desmineralización ósea.

e) Falta de coordinación y alteración de la marcha
.
f) Disminución del esfuerzo respiratorio e incremento de las secreciones respiratorias con atelectasias y congestión respiratoria.

g) Incremento de la carga de trabajo al corazón, hipotensión ortostática, trombosis venosa
.
 h) Alteración de la circulación y maceración cutánea. 

i) Disminución del apetito, estreñimiento.

j) Estasis urinaria, infección.

k) Alteración de los patrones del sueño, dolor, depresión, ira, ansiedad.










Plan de cambios posturales:
Las personas en situación de dependencia pueden estar largos periodos de tiempo con un gran sedentarismo e incluso inmovilismo, por lo que hay que proteger las zonas de riesgo en donde se pueden provocar úlceras por decúbito, estas zonas de riesgo se extienden, sobre todo, en las zonas de prominencias óseas. Se cree que los cambios posturales son necesarios para prevenir la aparición de úlceras por presión y que, además, ayudan a mejorar la función cardiovascular y respiratoria y evitan la rigidez articular y la flacidez muscular. Una reciente revisión realizada por la Cochrane (2014) resume que las pruebas para apoyar la administración del cambio de posición para prevenir las úlceras de decúbito tienen un volumen pequeño y de baja calidad, y aún no se conoce si posiciones o frecuencias particulares de cambio de posición reducen su aparición. Es importante resaltar que esta falta de pruebas acerca de la efectividad del cambio de posición, o de qué régimen de cambio de posición es el mejor, no significa que el cambio de posición no sea eficaz; y ante la falta de evidencia al respecto, seguiremos llevando a cabo esta práctica de la forma habitual. Así, los expertos recomiendan que si la persona se encuentra en situación de dependencia:
a) Si puede colaborar y está encamada durante todo el día, se deben realizar los cambios posturales cada hora.
 b) Si puede realizarlos de forma autónoma, hay que pedirle que los realice más a menudo. 
c) Si no puede colaborar, hay que hacerlos cada 2-3 horas. 
d) Hay que tener cuidado al hacer los cambios posturales, ya que se pueden provocar úlceras por el roce o hematomas por golpes. Recordar que nunca hay que arrastrar a la persona sobre la cama.
 Mantener la cama limpia, seca y sin arrugas. 
f) Se debe airear la habitación.
 g) Mantener la alineación corporal
. h) Distribuir bien el peso de la persona con la ayuda de almohadas y/o protecciones.



















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